A Diego le encantan mis galletas. Asé que que llegando la fecha de su cumpleaños me decidí a probar esos moldes que compro de manera compulsiva y a los que nunca había dado uso. Raspas de pez, mascaras, bocadillos de mensajes, cactus y hasta un toro español para configurar estas galletas tribales
Diego
Me encanto la cara de sorpresa de Diego al recibir como regalo de cumpleaños una caja de galletas tribales. Lo primero que hizo fue abrir la boca bien grande, dejar escapar un sonido de satisfacción, para seguidamente salir corriendo a esconder su botín fuera del alcance de las manos de sus hermanas.
Sobra decir, pero lo digo, que su madre no consintió tal comportamiento y le obligo a compartir, que es lo que hacemos todas las madres.
Las Galletas tribales de Diego
Disfruté un montón haciendo esta galletas tribales. El tema era libre y no tenia ni que perfeccionar los trazos, no que seguir ningún motivo previamente establecido. Simplemente fluir y dejarme llevar. Aunque antes he comentado que utilice moldes al azar, si que incluí intencionadamente el molde de cactus. A Diego le flipan los cactus y duramente una temporada hemos realizado intercambio de ellos. Debido a que en mi terraza y por las temperaturas extremas a las que se ve sometida, no me quedo más remedio que rellenar las jardineras con este tipo de plantas.
Una vez finalizado el conjunto, pude apreciar que tenia cierta coherencia, que aun sintiéndome libre a la hora de decorarlas había seguido unos patrones que debo tener implícitos muy dentro de mi, no soy consciente. Tienen un estilo tribal, primitivo y las formas le dan al conjunto un aire mexicano, los toros, los cactus, las mascaras. En fin, que cuando me dejo llevar salen mis genes mexicanos, que aunque son 1/8, se ve que son fuertes.