Y no pensaba yo acudir a la celebración de la comunión de Laura, aunque eso sí, ya le había preparado sus galletas decoradas minimalistas. Debido a que el festejo era un domingo, con lo que conlleva mover a toda la familia para salir corriendo después de la comida y estar aquí el lunes para cada cual sus obligaciones. Sin embargo, hete aquí que mí tía si que tenia pensado acudir, y yo no podía dejarla ir sola, un viaje de 500km, ¡ni hablar!, además de ese modo mataba tres pájaros de un tiro. Cumplía con mi prima, visitaba a mis padres y hacia de acompañante de mi tía.
Aunque, di que no es verdad, fui porque de ese modo me tomaba unas mini vacaciones «de» familia, que no es lo mismo que «con». Como resultado, disfrute muchos de esos tres días, dormí con el perro en la cama, me pasee por Gijón, visité amigos y demás cosas que hace una cuando no tiene obligaciones familiares.
Laura
«Calambritos», la llamamos cariñosamente y creo que con ese mote no hace falta dar más explicaciones. Cuando Pepe era pequeño, se lleva exactamente 10 días con María, la hermana mayor de Laura. Mis primos siempre decían ¡Uf! ni se nos ocurre tener otro más, imagínate que sale como el Pepito. ¡ZASCA! ¡Ahí le has dao! Dicho y hecho. Pepita varona. Y es que no hay como lanzar un deseo al universo, sea bueno o malo, para que este te lo devuelva cumplido.
Laura desde muy pequeña ha resultado una niña muy inquieta, tooodo lo contrario que su hermana María. Tiene unos ojos negros, sacados de su madre que todo lo observan y escrutan con interés, es una niña muy curiosa y atenta. De hecho hay que tener mucho cuidado con lo que se habla con ella presente, ya que no solo sus ojos son captadores, es poseedora de unas parabólicas super potentes situadas a ambos lados de su cabeza.
Es todo un amor, divertida, ¡Ay madre!, agradecida, dulce con esa vocecilla tan particular y todo siempre acompañado de una grandisima sonrisa.
Las galletas decoradas minimalistas de Laura
En esta ocasión y dado que mi prima ya tenia encargadas unas galletas de niña de comunión, me dio cancha libre para decorarlas como me pareciese. Tenia yo desde hace tiempo ganas de probar a decorar con violetas escarchadas y semillas de amapola, estas galletas decoradas minimalistas fueron la ocasión ideal para dar rienda suelta a mi imaginación. También les añadí un toque de purpurina, algo que las niñas de esas edades adoran.