Abro hoy esta sección de galletas de rana decoradas. A las que últimamente, será por la estación del año, será porque estoy en la edad, vengo prestando mucha atención. Hasta ahora solo tenia una pagina en el Facebook, pero haciendo caso a la normativa del SEO. Facebook es una ínfima parte de internet y obviamente yo quiero que me vea más gente y me hagan encargos.

Las galletas de rana de Carlota y Bea
Comienzo este apartado con estas galletas, que ya tienen unos añitos, pero a las que tengo mucho cariño. Las preparé allá por el 2012 para la comunión de Carlota, mi única ahijada y Bea, su hermana. Las elaboré siguiendo fielmente la receta que me trasmitieron, y las pinté siguiendo la técnica indicada.
Como en todo, uno aprende una técnica y con el tiempo la va depurando y adaptando a lo que le pide el cuerpo. Actualmente ni la receta es la inicial (a la que resto azúcar y añado más especies), ni la forma de decorarlas es la misma. Pero me ha gustado el proceso, que ha seguido la depuración de la técnica de hacer galletas de rana decoradas adaptándose a mi. Y me he divertido. Es por esto y desde la humildad que conlleva todo proceso en su fase inicial que quiero mostrar esta evolución.
Publicaré cada uno de los pack en formato cronológico, y si, también pondré las feas, es parte de la evolución. Algunas fotos son malísimas, soy consciente, pero en mis inicios galleteros las tomaba con el fin de poder enseñarlas a mis amigos desde el móvil, ni siquiera tenia un blog donde subirlas.
Se dice que uno aprende más de sus errores que de sus éxitos y para mi funciona y es mi verdad. Cada vez que me equivoco con las galletas decoradas pienso. «Ya queda menos para el acierto» . Y si, es una técnica que también se utiliza en ventas, cuando te cierran una puerta dices «ya solo me quedan 9 no».
Animalillos de jardín
Los moldes de estas primeras galletas de rana me los trajo mi madre de los EEUU allá por el 2005. Siete fueron los años que estuvieron en el fondo del armario esperando que alguien se acordase de ellos y les diese uso. Aunque creo recordar que una vez los usé para cortar unos sandwichs. Después he ido incorporando más y más moldes, e incluso algunos que aun no he utilizado. Pero son estos de animalillos de jardín a los que tengo más cariño y los que voy utilizando más a menudo.
Recuerdo que en el día de la comunión, tuvimos que subir a los estantes más altos las galletas de rana. Los niños revoloteaban a su alrededor empezando a salivar. Fue esto lo que me motivo a seguir haciéndolas. El provocar sensaciones en otros, que en realidad es lo que me motiva a hacer casi todo lo que hago, galletas, cocina, escultura, decoraciones, reciclado. Incluso también en mi faceta como entrenadora neuronal.
Espero que os gusten y que me hagáis algún encarguillo. Si lo deseáis podéis ver más galletas decoradas