Y de nuevo tuve que hacer galletas de comunión niño, para la de Daniel. Ya que su familia se acababa de mudar de casa, y  ya no serían nuestros vecinos, para nosotros y con la amistad que nos une supuso un pequeño golpe. Mas tarde pudimos comprobar que la amistad permanece en la distancia y de hecho nos seguimos viendo, no tanto como antes pero cuando encuentras a alguien con quien estas cómodo, le sigues llamando.

Daniel

Es el mayor de cuatro hermanos, y cumple con devoción ese papel, el de protector. A pesar de ser más pequeño que mi hijo, les une una amistad en la que Pepe se tuvo que enfrentar con el resto del grupo, ya que por ser menor y en sus años más tempranos no le querían aceptar. Con el tiempo gano Pepe y tuvieron que integrarlo en sus juegos en el jardín. Daniel es un niño muy persistente que seguramente no tenga problemas a la hora de alcanzar sus objetivos, le encanta la música y disfruta como todos con el balón.

Las Galletas de comunión niño de Daniel

Por petición de su madre, echamos mano a los molde de juegos infantiles, esos que permanecen en la memoria de todos pese a que hoy en día ya los niños apenas juegan con ellos. Si bien la excavadora, los camiones y los aviones siguen generándoles curiosidad, yo por lo menos hace tiempo que no oigo de ningún niño que quiera ser astronauta, piloto o conductor de tren.

En los nuevos tiempos y dejándonos llevar por el uso y abuso de internet y las nuevas tecnologías, a los niños se les enfoca para ser programadores, biotecnologos, robotica. Mientras ellos sueñan, de acuerdo a las modas, con ser futbolistas, magos, chefs e incluso youtubers.

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