Este 2016 ha sido un año de galletas, galletas de caracoles para comunión, de bautizo e incluso de cumpleaños. Cada vez que abordo un proyecto de galletas pongo la casa patas arriba. Primero el horneado, unas cuatro horas para realizar 100 galletas aproximadamente. Y después varios días de pintado, primero la base y después los detalles. Poco a poco voy incorporando nuevos elementos a las galletas de caracoles. Tanto decorativos como aromáticos para la masa, clavo, cardamomo, cascara de naranja o limón. Según el día y la disposición uno nuevo. De esta manera, aunque la base siempre sea la misma, los ingredientes y la decoración varían sutilmente en función de la persona a la que van dirigidas.
Alejandra
Alejandra es la hija pequeña de mi prima Bea, prima por consanguinidad, hermana de corazón. Para mi Alejandra es la niña más alegre y divertida que conozco. Desde muy pequeña nos hace reír con sus ocurrencias y siempre, tiene una sonrisa para cualquiera que se cruce en su camino. Ella ya sabía de mis galletas de caracoles, al ser miembro de la familia acude a todas las celebraciones y en ellas nunca faltan.
Alejandra es un amor y el soporte de su madre ahora que las dos mayores están inmersas en el universo «ADOLESCENTE». Siempre es la prima favorita, a los de fuera nos divierte mucho su acento andaluz y sus grandes ojos que todo lo miran con curiosidad infinita.
Galletas de caracoles de Alejandra
La primera comunión de Alejandra se celebraba en Sevilla, en la finca del abuelo. A la hora de preparar esta galletas y acorde a la ubicación del evento, incluí en ellas como novedad la cascara de naranja. Recordando que además, las naranjas siempre han estado presentes en la vida de Alejandra. Y sabiendo que el naranja es un color muy poderoso que inyecta energía y ahuyenta las emociones negativas. Y que Alejandra, como el fruto del naranjo tiene las mismas propiedades. No podía ser de otra manera, tenía que incluir naranja.
Las galletas que me pidieron eran con forma de mariposa, caracol y libélula. Entiendo que sería por eso de la primavera, los bichos y que además la celebración era en una finca. Seguidamente elegimos colores vivos y alegres, como la niña Alejandra. Los galletas de caracoles con decoración andaluza, en honor a la ciudad que la vio nacer.
Para Alejandra, la niña, mis mejores deseos y que parte de estas galletas de caracoles, que no duraron un asalto, conserven en ella todas las propiedades de las naranjas, su frescura, alegría y esa energía contagiosa.