Flores
Me gusta ver flores, me gusta tocarlas, olerlas, fotografiarlas, dibujarlas, hacerlas. Es algo que surge, que aparece, generalmente con el buen tiempo, aunque también las hay invernales. Me gustan las simétricas, as que repiten patrones, las que combinan colores, las asimétricas, las monocromas, las multicolor. También me inspiran, y no solo a la hora de crear, también en mi vida. Me recuerdan que no siempre es necesaria la intervención humana para que algo bello surja. A veces me devuelven la confianza en la naturaleza y el libre albedrío. Me gustan las flores en las telas, en la ropa, en las cortinas, en los manteles, en los papeles de paredes, que dotan a la sala que los tiene de una evocación a la naturaleza, a los espacios abiertos.
Las de colores brillantes, en las galletas, en la comida. Me gusta cuando paseo en primavera ver el campo salpicado de ellas, tumbarme en el suelo, sentirme parte de la tierra, respirar sus aromas.
Las de Mayo, las de los muertos, las de cuando vas de visita, las de los cumpleaños, las del ramo de la novia, generalmente las utilizamos como homenaje, a los que se han ido, a los que vienen, a los que inician una nueva etapa. Recuerdo de que somos parte de la tierra y que compartimos el mismo espacio. Algo bello y natural para recordar y celebrar, las flores como objeto decorativo, como perfume natural. Como infusiones, como medicina para diversas dolencias.
Necesitamos las flores. Ellas nos recuerdan que somos bellos y efímeros, como ellas, usémoslas, démosles la utilidad y el respeto que merecen.