Esculturas de Mesa combinando flores Fondtin y flores Pavot. Combinados entre ellos y añadiéndoles velas acompañan de forma espectacular cualquier velada en torno a una buena comida.
Esculturas de Mesa
Una buena comida es la excusa perfecta para reunirse y disfrutar de las personas con las que queremos estar. Creé estas esculturas de mesa pensando la celebración de los 40 años de mi prima Kecha, «La Kecha Espicha» fue el nombre que le dimos al vento. La celebración tuvo lugar en un Llagar asturiano, algo muy rústico y tradicional donde encajarían estas flores perfectamente. Fue una espicha, que para los no entendidos es una forma típica que tienen en Asturias para celebrar cualquier cosa.
Y las fui construyendo. Tomando los materiales que poco a poco he ido atesorando y que ahora forman parte de mi materia prima. Arpilleras, latas, abalorios, perlas, semillas. Todo ello combinado y en un intento de realizar una evocación a la naturaleza artificial, sacando los materiales de contexto y mezclándolos con otros más naturales, invitando a la reflexión sobre si tenemos que continuar atesorando cosas o intentar una vuelta a un modo de vida más natural.
Me viene de herencia familiar el gusto por decorar la mesa. Sacar las mantelerías, cristalerías y vajillas de la abuela. Decorar con pañitos los platos y las fuentes donde se muestran los alimentos. Reservar un espacio al centro de la mesa para ubicar cualquier objeto decorativo. Muchos de mis invitados se resisten a que utilice mantelerías de hilo. ¿Y para qué entonces? ¿Para mi mortaja?.
Es necesario disfrutar de lo que tenemos y agradecerlo, solo de esta manera podremos alcanzar la felicidad. Si nos resistimos y dejamos nuestras posesiones, sentimientos y emociones en el fondo de un cajón. No harán más que amarillear y apolillarse. Mejor dejar una herencia con lamparones de disfrute que un mantel almidonado y resquebrajado por los dobleces.