Estas sillas esculturas de material reciclado, donde predominan las flores de hojalata, están creadas a base de materiales reutilizados. Sillas encontradas en un contenedor, flores de hojalata Prímula Kardinsky y arpillera. Una combinación que dota al conjunto final de una personalidad que quiere trasmitir la confluencia de pensamientos contradictorios. Es una silla, pero no me puedo sentar. Son flores, pero no huelen. Esta restaurada, aunque parece vieja. Es de diseño y sin embargo su acabado es rural.

Esculturas de material reciclado «Floresillas Prímula Kardinsky» con flores de hojalata

Nos muestra un objeto diseñado para un uso del que no podemos disfrutar. Es como la mirada de un niño en un escaparate de una confitería, se le ilumina aunque no puede tener lo que desea. Nos habla de como ansiamos y deseamos objetos totalmente superfluos, de como una vez en nuestro poder pasan a ser trastos, basurillas que nos incordian, incomodan e incluso molestan. Nos recuerda que debemos volver a la sencillez en nuestro modo de vida, que lo que compramos para un uso determinado acaba siendo muchas veces nada, un cacharro más en el que no nos podemos sentar.

Evocan también el poder de la naturaleza, en este caso de modo artificial, pero esto es lo que acabaría pasando si las abandonamos en medio del campo, acabarían siendo dominadas por las flores, plantas trepadoras las envolverían y finalmente y como un buque en un atolón de coral serian la base donde de nuevo brotaría la vida. Esto es lo que tenemos que pensar, que estamos aquí de paso, y que cuando nos vayamos, la vida brotará de nuevo sobre nosotros, bien en modo orgánico o en forma espiritual, debemos dejar un legado intangible para que los demás puedan seguir nuestra senda y nuestras enseñanzas.

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