El arte de ser Geishas. La palabra GEISHA proviene de los fonemas chinos “Gei”, que quiere decir arte, habilidad, y “Sha” que significa persona. Eso es lo que representa las Geishas, personas con habilidad en distintas artes y esto es lo que hace que sea una de las profesiones más valoradas en el Japón tradicional

el arte de ser geishas

Miraba el reloj impacientemente mientras movía la taza de té que ya estaba lo suficientemente templada.

Esperaba a Adam, tenían una cita que ella había estado preparando durante meses, estaba muy excitada e impaciente por comenzar la nueva aventura.

Decidió adelantarse, pidió la cuenta para pagar. Cuando se llevó la mano al bolsillo se percató de que había dejado la cartera en la habitación del hotel. Aquél hombre tampoco tenía una buena mañana y le costó lo suyo que aceptase quedarse con el móvil en prenda mientras se acercaba al hotel. Salió corriendo del establecimiento, en su atolondramiento y confundida por las mareas de personas que cruzaban al unísono la calle no vio el puesto de Kakigori. Los botes de sirope formaban un rio multicolor que terminaba en la alcantarilla más cercana. Aquel hombre era bastante menos simpático que el anterior y le reclamaba a voces el dinero de la mercancía perdida. Justo en ese momento llego Adam, apaciguo al hombre y ella pudo volver al hotel y zanjar los dos asuntos que le habían arruinado la primera hora del día.

Se dirigieron a Asakusa, donde se encontraba la que sería su casa durante el próximo año, donde aprendería el arte de ser geishas Había firmado un contrato con la cadena para realizar un reportaje en el que se filmaría su aprendizaje como geisha durante los siguientes 12 meses. De todas las casas sólo una aceptó inscribir a una occidental entre sus pupilas. La sala en la que esperaban estaba exquisitamente decorada, sobria y elegante. Las flores correspondían a la temporada como solo las mujeres japonesas saben que deben componerse los arreglos florales. Cerró los ojos mientras recibía un rayo de sol directamente en su naricilla respingona y mientras, se dejaba llevar por la música que escuchaba de fondo. De pronto noto una caricia en su pierna, era un gato. Al abrir los ojos se encontró con los de su abuela australiana, la misma mirada, la misma sensación de regreso al hogar, aunque no se trataba de ella, Era Yukiko oneesan la que sería su madre a partir de ahora.

Comienza el entrenamiento, primero ha de ser “maiko” para luego ser geisha. Es duro, clases de danza, de música y de canto. Durante el día disfruta de las novedades y a pesar de que sus compañeras a miran con recelo no se siente incómoda, es dura y aprende rápido. Al terminar las jornada ordena y reescribe el material para poder organizar el reportaje. A los pocos días y derivado de la propia auto exigencia se siente desfallecer, no le alcanza el tiempo y no sabe bien donde quiere estar, el trabajo se le retrasa y presta más atención a las clases de canto.

Adam le reclama el material y al no conseguir lo pactado se presenta en la casa amenazando con sacarla de la misma y despedirla si no se hace responsable de las entregas. Retoma las entregas diarias sin renunciar al aprendizaje lo que se resiente  aún más en su estado físico. Durante una clase de baile sufre una caída y se tuerce un tobillo. De nuevo se encuentra  con los ojos de su abuela que no le recriminan nada y se lo dicen todo.

Las compañeras, al ver la reacción de la madre, comienza a hacer turnos para ayudarla y a los pocos días retoma las clases de baile arrinconando de nuevo las entregas del trabajo, No es algo intencionado, simplemente sucede, se deja llevar por lo que le dicta su conciencia, sin remordimientos. SU día a día como alumna le va resultando más fácil y fluido.

Adam regresa de nuevo a la casa, las noticias no son buenas. La Cadena ha decidido prescindir de su trabajo y retirarle los fondos para la manutención y la formación. Debe abandonar la casa.

Llega a la entrada con sus maletas, que descuida un instante para despedirse de la madre. Esta la acaricia y le da un beso, la deja partir. Al intentar recuperar su equipaje se da cuenta de que sus compañeras lo han devuelto todo a su habitación. Han comprendido que la necesitaban, necesitaban el aporte de una nueva mirada a su profesión para poder evolucionar.

Retoma su formación con el apoyo de toda la casa, aunque no terminan ahí sus dificultades. Recibe la noticia de la muerte de su abuela australiana con el requerimiento por parte de su familia de la vuelta inmediata. Debe hacerse cargo del negocio familiar, que fue precisamente lo que la hizo alejarse de su país natal.

Presa de desesperación sale a vagar por las calles en plena noche en busca del espíritu que la ilumine. Al amanecer exhausta y con la cabeza abotargada se encuentra con el mismo puesto de kakigori. El dueño la reconoce, como también reconoce la expresión de su rostro, lejos de recriminarle el accidente la invita a compartir su bebida caliente sin hablar, sin decirle nada. En ese momento comprende cual es la realidad de sus deseos. No quiere regresar a Australia, en la casa ha encontrado lo que vino buscado a los 15 años, el espíritu de la belleza, la comunión de los sentidos, todo lo que puede ofrecerle el mundo y el arte de ser geishas. La mejora continua para alcanzar la casi perfección en un mundo muy diferente al suyo, aunque en el que puede aplicar su experiencia y conocimiento.


SAYUKI

Fiona Graham a los 15 años dejo su país natal Australia para realizar un intercambio cultural. Se enamoró de Japón y sus costumbres.

Estudió un MBA en Oxford antes de dedicarse a la antropología social y se especializó en cultura japonesa. Ha dado conferencias en varias universidades de todo el mundo, y actualmente da clases sobre geisha y cultura tradicional japonesa en la Universidad de Keio en Tokio.

Imparte conferencia invitada en todo el mundo sobre la cultura geisha. Ha publicado varios libros sobre la cultura japonesa. Es directora de cine antropológico y ha trabajado en programas para la BBC, NHK, National Geographic Channel y otros.

Adopto el nombre de Sayuki partiendo del de su madre geisha. Yukiko oneesan, tomó el personaje yuki, o felicidad, y lo combinó con sa o transparente. 

Para trabajar como geisha en Japón, debes tener la nacionalidad japonesa o la residencia permanente para empezar. De este modo se ha convertido en la primera geisha blanca.

En 2011, la madre de la geisha de Sayuki se enfermó y ya no pudo mantenerla en su casa de geisha. Sayuki pidió permiso para abrir su propia casa después de haber sido una geisha durante cuatro años (según las reglas de Asakusa), pero esto fue denegado por el hecho de que era extranjera.

Sayuki actualmente continúa trabajando como geisha de forma independiente y ha recibido apoyo de geisha en todo Tokio, incluso de geisha de Asakusa, quienes trabajan con ella en sus banquetes. Hoy tiene su propia casa de geishas y ha revolucionado la manera de trabajar de estas abriendo la puerta de internet para darse a conocer.


La historia de Sayuki me ha inspirado a la hora de crear esta obra y la historia que la acompaña. En ella se muestran 13 piezas que recuerdan los peinados de las geishas. Los colores, es algo fundamental en su profesión, en sus kimonos, las comidas, los adornos, las decoraciones de las estancias. El numero 14 y la ausencia del color blanco hacen referencia a Sayuki, le geisha blanca, la que no se ve, la que tomo “Sa” (tranparente) como parte de su nombre. Aunque irónicamente, esta mujer ha revolucinado y dado visiblidad a esta profesión.

Esta pieza ha sido seleccionada para formar parte de la Exposición de Mujeres Artistas de Pozuelo de Alarcón 2019, realizada en conmemoración del día internacional de la mujer el 8 de marzo y en la que vengo participando los últimos años. Por eso he querido recordar a Sayuki como ejemplo para todas. Ejemplo de tesón y de lucha por abrirse camino en una profesión, a priori vetada para ella y aprender el arte de ser geishas.

Lo mejor de ser geisha Vivir en un mundo hermoso, trabajar en hermosas casas de té, ver cosas hermosas, como parte de nuestro trabajo. Poder pasar la vida perfeccionando el arte.

Celebración de los sentidos y de las estaciones para que te olvides de tu día a día te separes de tus preocupaciones y te sumerjas en el momento actual. En eso consiste nuestro trabajo

Fuentes:

http://www.sayuki.net/2019/02/21/sayuki-asakusa-first-western-geisha/
http://enriquealex.com/destinos/la-geisha-blanca/

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