Las flores de hojalata son un recurso utilizado en países donde se agudiza el ingenio para decorar cualquier celebración. Dejándome llevar por el principio de la no generación de residuos creé esta flor. Realizada en diversos materiales, todos de andar por casa y reciclando.
Flores de hojalata «Prímula Kardinsky»
El tallo es el radio de la rueda de una bicicleta, que troceé al máximo. Los pétalos y la hoja son de chapa de lata de refresco, que a veces guardo, y otras y no. La simulación de los estambres es una cuerda de cáñamo enrollada, de esa que siempre anda por casa. Para sujetar el conjunto utilizo corchos de botella de vino, los voy almacenando, soy incorregible.
Estas flores funcionan muy bien en diferentes combinaciones. Las he utilizado para tocados, esculturas, centros de mesa o simplemente varias en un jarrón para decorar una mesa o un rincón de la casa.
Estas flores de hojalata, de aspecto árido y bello nos recuerdan que muchas veces nosotros podemos mostrarnos de esta manera, listos y lucidos para que nos vean los demás, pero con aristas que generan cierta distancia en nuestro entorno. Cuando nos enlucimos para los demás muchas veces no tenemos en cuenta que estamos tapando nuestra belleza natural y que sin quererlo los demás lo perciben, ven algo falso, como que pincha y no se atreven a acercarse. Seamos más naturales y no nos dejemos llevar tanto por las normas y las imposiciones sociales. Todos somos bellos a nuestra manera, no nos tapemos y hagámosle ese regalo a los demás, dejemos salir nuestra esencia y permitamos que los demás se nos acerquen y disfruten de nosotros así como nosotros de ellos.